SEGUNDO DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Una vida sin preocupaciones.
Tema del día
La lectura evangélica del Sermón de la Montaña contiene la invitación de Jesús a que dejemos de preocuparnos. El amor inquebrantable de tu Padre celestial es constante, y quiere darte una paz que no se basa en la abundancia de bienes, sino en la satisfacción que da vivir de su mano. La primera lectura nos recuerda que, incluso cuando nos sentimos abandonados, nada puede hacer que Dios se olvide de nosotros. Dios quiso que ese don de la paz hiciera gritar a los cielos y cantar a la tierra. Esa misma paz daba a Pablo satisfacción en cualquier circunstancia, porque Dios había prometido satisfacer todas nuestras necesidades según sus gloriosas riquezas. Como cristianos, no necesitamos preocuparnos por nada, sino que podemos aprender a confiar y contentarnos con el cuidado de nuestro Padre.
Oración del día
Verde Dios eterno, que nos aconsejas no inquietarnos por las cosas terrenas. Mantén vivo en nosotros el anhelo de los tesoros celestiales que esperan a todos los que confían en tu misericordia, para que nos regocijemos cada día en tu salvación y te sirvamos con devoción constante; por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén
Primera lectura: Isaías 49:13-18
Isaías previó un pueblo que tendría motivos para preocuparse. Jerusalén sería conquistada, sus murallas demolidas, sus líderes exiliados, su gloria arrebatada. Los cristianos que hoy se enfrentan al dolor y a la pérdida a menudo comparten la preocupación de Jerusalén de que el Señor se haya olvidado de ellos. Fíjate bien en las palabras que Dios dirige a su pueblo. No explica el dolor. No racionaliza la pérdida tratando de mostrarles inmediatamente un bien mayor. No, simplemente les dice que nunca podría olvidar a su pueblo.
13Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. 14Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. 15¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. 16He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. 17Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. 18Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
Salmo 34
La Iglesia canta el Salmo 34 en los cultos, asegurando a los creyentes que el Señor les proveerá en tiempos de necesidad. Es un acróstico alfabético, que implica que el Señor cuida de nosotros en todas las circunstancias de la vida. Martín Lutero dijo: «El Salmo 34 es otro salmo de acción de gracias. Utiliza un episodio de la vida de David para mostrarnos que Dios nunca desprecia las oraciones de sus creyentes. Nos anima a bendecir a nuestros enemigos en lugar de maldecirlos. Es el primer salmo que menciona a los ángeles, vigilando y luchando contra el diablo y sus demonios por nosotros».
Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue.
1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca.
2 En Jehová se gloriará mi alma;
Lo oirán los mansos, y se alegrarán.
3 Engrandeced a Jehová conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.
4 Busqué a Jehová, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.
5 Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.
6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende.
8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.
9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
11 Venid, hijos, oídme;
El temor de Jehová os enseñaré.
12 ¿Quién es el hombre que desea vida,
Que desea muchos días para ver el bien?
13 Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.
15 Los ojos de Jehová están sobre los justos,
Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16 La ira de Jehová contra los que hacen mal,
Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17 Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.
19 Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová.
20 El guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos será quebrantado.
21 Matará al malo la maldad,
Y los que aborrecen al justo serán condenados.
22 Jehová redime el alma de sus siervos,
Y no serán condenados cuantos en él confían.
Segunda Lectura Mateo 6:24-34
Los esclavos sólo pueden tener un amo. O eres esclavo de las cosas o eres esclavo de Dios. Las bendiciones materiales no son malas: Dios sabe que las necesitamos. Pero una búsqueda frenética de bendiciones terrenales o una preocupación constante por nuestra vida corporal sugieren una obediencia al amo equivocado. Cuando reconocemos a Dios como la fuente de nuestra seguridad, podemos trabajar duro, orar mucho y luego aceptar lo que viene de la mano de nuestro Padre.
24Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
25Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Texto Sermón Filipenses 4:8-20
«El Dios de la paz estará con ustedes». Esta promesa es como la imagen de Isaías de nuestros nombres grabados en las palmas de las manos de Dios o las palabras de consuelo de Jesús: «Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas.». La presencia de la paz de Dios nos enseña a contentarnos sea cual sea nuestra suerte en la vida. Sí, el contentamiento debe aprenderse. Pablo aprendió a encontrar su paz no en la salud o la riqueza, sino en Cristo. Ya sea que estemos bien alimentados o hambrientos, en la abundancia o en la necesidad, podemos vivir sin preocupaciones porque la paz de Dios guarda nuestros corazones y nuestras vidas. El contentamiento divino nos libera para usar nuestras bendiciones materiales como lo hicieron los filipenses, como ofrendas fragantes a Dios.
8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
10En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
14Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que, al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Vemos este pasaje en libros, decoraciones en casa, y aun los zapatos de deportistas. Es una declaración muy bonita. Pero es posiblemente el versículo más maltratado en toda la Biblia. Hoy vamos a rescatar este dicho usando el contexto correcto, nuestra lectura de hoy. Y vamos a ver que es aún más bonito en el propósito de la carta inspirada por el Espíritu Santo.
No es sin razón que queremos aplicar estas palabras en cada parte de nuestra vida. Queremos tener confianza que el trabajo saldrá bien, que la selección de Colombia irá en la manera que preferimos, y que nuestras metas para la vida sean cumplidas muy pronto. En Filipenses ni San Pablo ni nuestro Dios promete estas cosas. Es un gran problema cuando asignamos promesas a Dios que él nunca hizo. Estoy seguro de que todos nosotros conocemos a gente que iban a una iglesia, pero se sintieron decepcionados cuando las promesas de la iglesia no pasaron en la vida. Cosas como, “Dios quiere que estemos felices siempre,” “Cristianos buenos reciben dinero de Dios,” o “Podemos hacer todas las cosas que queremos por Cristo.” Porque no son promesas reales de Dios, no pasan en la vida. Y el resultado es una pérdida sumamente triste. Por eso, tengamos cuidado con las promesas de Dios.
¿Entonces, si no aceptamos la aplicación más amplia de Filipenses 4:13, que significa para nosotros? Consuelo profundo y ánimo incomparable. “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” La promesa es satisfacción aun cuando no logramos nuestras metas, cuando no tenemos todo lo que queremos. Muchas veces, la promesa de este versículo aplica en las cosas que no queremos, en vez de lo que queremos. Cristianos pueden vivir humildemente con gozo. Pueden estar contentos con menos. ¿Cuál es el secreto? El poder de Jesucristo, nuestro tesoro invaluable. La perspectiva de un cristiano es que este mundo no es nuestro hogar, que los tesoros de aquí son corrompidos por el orín y el gusano, y esperamos algo mejor que cualquiera cosa en este mundo.
Pablo sufrió mucho durante su ministerio. Unas veces no tuvo comida ni trabajo. Ciertamente no tuvo pensión ni cuentos de ahorros. Pero estaba contento en estas situaciones. Y en esta sección de las escrituras comparte con nosotros su secreto. No viene de una fortaleza interna. No viene de sus propias ideas. Viene del reino de Dios, la obra del Espíritu Santo, y la salvación que Jesús ganó por nosotros. Y no dice estas palabras porque era fácil para él. Nos da el ánimo que podemos hacerlo por Cristo precisamente porque sabe que es difícil. La vida cristiana no es una de lujo. Vendrán desafíos y problemas por ser parte del reino de Dios. Pero Cristo nos fortalece para estar contentos en estas situaciones. Al mundo, eso parece loco. A lo peor, los enemigos de la iglesia dicen que enseñanzas así causan a la gente permanecer en la pobreza, que la Biblia es como una cadena para los desafortunados. No es así. Esta actitud de Pablo nos libera.
Recordamos que dice Pablo en la sección. No solo dice que ha experimentado pobreza, también dice que ha tenido abundancia. Quizás es aún más difícil estar contento en abundancia. Por naturaleza, siempre queremos solo un poco más. Entonces no solo necesitamos el poder de Dios en tiempos de desafío, lo necesitamos cuando tenemos suficiente. Me imagino que todos nosotros conocemos a unas personas que solo oran y asisten a la iglesia cuando tienen dificultades, pero normalmente no involucran a Dios en sus vidas diarias. Nosotros también caemos en eso. Entonces, Pablo dice que el secreto de estar contento, el poder de las promesas de Jesucristo, es para nosotros en todas las situaciones.
Y es verdad que necesitamos ese poder. Satisfacción no es el estado natural del corazón humano. Miramos a los vecinos y codiciamos lo que tienen, en vez dar gracias por lo que tenemos. Rompemos el noveno y décimo mandamiento muchas veces. Y al lado opuesto, cuando tenemos una vida más cómoda no pensamos en los vecinos y cómo podemos usar nuestros recursos para ayudarlos. En cada situación, tenemos la tendencia pecaminosa del egoísmo, codicia, y descontento. Esta sección nos muestra esos pecados y tenemos la oportunidad confesarlos.
Existe un dicho, “No es la gente feliz que es agradecida, es la gente agradecida que es feliz.” No es una cita de la Biblia, pero es una realidad que esta sección y otras nos muestran. Y la psicología secular de hoy en día está de acuerdo. No necesitamos su aprobación para las enseñanzas bíblicas, pero es una cosa buena cuando la sociedad puede disfrutar la sabiduría de Dios. Dos personas en la misma situación pueden tener una experiencia mucho peor o mejor solo debido a su actitud. Como dice 1 Tesalonicenses, damos gracias en cada situación. De nuevo, eso podría ofender a nuestra lógica. Pero incluso consejeros del mundo secular dicen que ayuda a una persona dar gracias por las cosas buenas en situaciones difíciles. Cuanto más nosotros, que tenemos las promesas y poder de Dios esforzando ese consejo. Pablo quiere que los Filipenses y todos los lectores de su carta compartan en la alegría de Jesús.
¿Pero que es el contexto en que Pablo dice estas cosas? Es después de un regalo muy generoso de la iglesia de los Filipenses para apoyar su ministerio. Pablo está dando gracias a ellos por su ayuda en la obra del reino. Pero quiere estar muy claro que esas monedas no son la razón por su felicidad. Es la actitud de los Filipenses que da gozo a un pastor viejo. Pablo es como un padre orgulloso en su conclusión de la carta a los Filipenses. Está dando gracias no solo por su ofrenda, sino por su conversión y desarrollo en la fe verdadera, de que vienen los frutos buenos, como esa ofrenda. Aunque el apoyo financiero es algo muy bueno y agradable al Señor, los corazones piadosos que lo enviaron son más importantes. Pensamos en la historia de la viuda que dio sus últimos pesitos. Ese regalo era muy bueno ante Dios por su corazón. Y los Filipenses tenían la situación feliz de proveer un regalo mucho más grande con la misma actitud. Pablo quiere agradecer a ellos por ese regalo, pero a la misma vez recordarles que el monto no es lo que importa, sino el corazón. Consecuentemente tenemos una sección sobre satisfacción que es más profunda y bonita que solo, “Gracias por el dinero, Filipenses.” Pablo, siempre el pastor y guía de almas, está usando la ofrenda bendita como oportunidad de recordarles sobre la ofrenda más importante en la historia del mundo, el Hijo de Dios quien murió por nosotros.
Nuestras otras lecturas de hoy también hablan en este tema. En Mateo, Jesús nos anima no preocuparnos en las cosas materiales, porque Dios va a proveer. Si los lirios y pájaros reciben lo que necesitan, por supuesto nosotros quienes somos mucho más importantes que ellos vamos a recibir lo que necesitamos. “31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” El regalo sumamente importante de Dios es su reino y justicia, cuales recibimos por el sacrificio de Jesucristo quien tomó nuestros pecados de afán, ansiedad, codicia, celos, e ingratitud a la cruz. Pablo se mantuvo esta perspectiva espiritual en la cuestión del regalo de los Filipenses. Ellos no ganaron el favor de Dios por su ofrenda; mostraron su gratitud por el favor que ya tenían gracias a Jesucristo. Presentaron su regalo como “olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.” Y Pablo les dio gracias por su fidelidad y generosidad.
En esta historia tenemos ejemplos de dos lados: la ofrenda de los Filipenses, y la respuesta de Pablo. Cada domingo, tenemos una oportunidad dar ofrendas en apoyo a la iglesia. Y las circunstancias de la vida pasan, y tal vez solo hay poco para ofrecer. Pero Dios mira al corazón, no a la cantidad. Además, hay muchas otras opciones para dar a la iglesia. Nuestro tiempo en limpiar o arreglar, nuestras oraciones, nuestro apoyo a un hermano en la fe durante la semana.
Los Filipenses identificaron una necesidad e hicieron lo que podían para ayudar. Nosotros también podemos hacerlo.
El otro lado es la respuesta de Pablo. Dio gracias sinceramente no solo por el regalo sino para la fuente del regalo y su estado espiritual. Si somos honestos, no decimos “gracias” suficiente en la vida. Tenemos el hábito de tomar demasiadas cosas por sentado. Estoy hablando de familiares que nos ayuden, compañeros de trabajo que son empleados buenos, los que están en los servicios públicos, maestros, y muchos más. Incluso estoy hablando sobre las personas que no nos caen bien, pero tienen sus dones. Entonces esta semana tengo una tarea pequeña para nosotros. Primero, una vez al día vamos a dar gracias por diez cosas de la vida. Por supuesto, podría ser más. Y después, si alguien o su trabajo aparece en esta lista, vamos a decir a esa persona sinceramente, “Gracias por…” Y estoy seguro de que de vendrán oportunidades para compartir las noticias de la ofrenda de la sangre de nuestro Señor.
Hemos recibido de Dios un gran regalo. Cada día tenemos oportunidades para agradecer a él con nuestros recursos. Y cada día tenemos oportunidades para dar gracias y animar a los que están en su servicio. Nuestro Dios suplirá todo lo que faltamos conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. No tenemos afán porque estamos los escogidos de Dios, la corona de su creación y los herederos de su reino eterno. El versículo 7 de Efesios 4, inmediatamente antes que la lectura de hoy, dice: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por nuestro Señor, tenemos salvación, tenemos paz que sobrepasa entendimiento, y contento en cada situación. Amén
Himnos
186 Por lo hermoso que hay Señor
54 Vives triste y angustiado
82 A Cristo proclamad
11 Alabad al gran Rey
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