Resurrección de Nuestro Señor- Día de Pascua
Vive para llevarme de la muerte a la vida.
Tema del Día
Un Jesús muerto no haría ningún bien a nadie. ¿Pero un Jesús resucitado? Eso lo cambiaría todo; eso haría de la Pascua el acontecimiento más importante que jamás haya sucedido. Hoy Dios quiere que sepamos con certeza que Jesús vive. Porque si Jesús vive, también vivirán sus creyentes.
Oración del día
Dios todopoderoso, por la gloriosa resurrección de tu Hijo, Jesucristo, venciste a la muerte y abriste la puerta de la vida eterna. Haz que nosotros, que hemos resucitado con Él por el Bautismo, caminemos en una vida nueva y nos regocijemos siempre en la esperanza de compartir su gloria; por tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, a quien, contigo y con el Espíritu Santo, sean el dominio y la alabanza ahora y siempre. Amén
Primera lectura: Jonás 2:2-9
Jesús sólo se comparó con un profeta del Antiguo Testamento: el renuente, petulante y castigado profeta Jonás. ¿Por qué se comparó con Jonás? Porque en su sufrimiento y muerte, ocupó el lugar del hombre pecador que no merecía otra cosa que el juicio y la muerte. Hablando a una generación malvada y rebelde, Jesús prometió la señal del profeta Jonás: como él estuvo en el vientre de un pez durante tres días y tres noches, así estaría el Hijo del hombre en el vientre de la tierra.
2y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;
Desde el seno del Seol clamé,
Y mi voz oíste.
3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
Y me rodeó la corriente;
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
Mas aún veré tu santo templo.
5 Las aguas me rodearon hasta el alma,
Rodeóme el abismo;
El alga se enredó a mi cabeza.
6 Descendí a los cimientos de los montes;
La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
8 Los que siguen vanidades ilusorias,
Su misericordia abandonan.
9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
Pagaré lo que prometí.
La salvación es de Jehová.
10Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
Salmo 118
La Iglesia canta el Salmo 118 en los oficios que celebran la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Como era el último salmo de la Pascua liturgia en tiempos de Jesús, podría haber sido cantado cuando Jesús instituyó la Sagrada Comunión. Martín Lutero dijo: «El Salmo 118 es mi favorito. Es un salmo de agradecimiento, y profetiza sobre Cristo, la piedra angular rechazada. También profetiza sobre los cristianos, que dan gracias a Dios diaria e incesantemente por toda su bondad y amabilidad.»
1 Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
2 Diga ahora Israel,
Que para siempre es su misericordia.
3 Diga ahora la casa de Aarón,
Que para siempre es su misericordia.
4 Digan ahora los que temen a Jehová,
Que para siempre es su misericordia.
5 Desde la angustia invoqué a JAH,
Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso.
6 Jehová está conmigo; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
7 Jehová está conmigo entre los que me ayudan;
Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
8 Mejor es confiar en Jehová
Que confiar en el hombre.
9 Mejor es confiar en Jehová
Que confiar en príncipes.
10 Todas las naciones me rodearon;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
11 Me rodearon y me asediaron;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
12 Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos;
Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
13 Me empujaste con violencia para que cayese,
Pero me ayudó Jehová.
14 Mi fortaleza y mi cántico es JAH,
Y él me ha sido por salvación.
15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos;
La diestra de Jehová hace proezas.
16 La diestra de Jehová es sublime;
La diestra de Jehová hace valentías.
17 No moriré, sino que viviré,
Y contaré las obras de JAH.
18 Me castigó gravemente JAH,
Mas no me entregó a la muerte.
19 Abridme las puertas de la justicia;
Entraré por ellas, alabaré a JAH.
20 Esta es puerta de Jehová;
Por ella entrarán los justos.
21 Te alabaré porque me has oído,
Y me fuiste por salvación.
22 La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
23 De parte de Jehová es esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.
24 Este es el día que hizo Jehová;
Nos gozaremos y alegraremos en él.
25 Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego;
Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.
26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová;
Desde la casa de Jehová os bendecimos.
27 Jehová es Dios, y nos ha dado luz;
Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
28 Mi Dios eres tú, y te alabaré;
Dios mío, te exaltaré.
29 Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.
Segunda lectura: 1 Corintios 15:1-11
Para que Dios nos llevara de la muerte a la vida, Jesús tenía que resucitar. Cualquier otra cosa significaría que nuestra fe era vana. Pablo recuerda a los corintios que el Evangelio se basa en la resurrección de Cristo. Aquí es donde estamos, y por esto somos salvos. El credo de Pablo enumera cuatro puntos de primera importancia: que Cristo murió; que Cristo fue sepultado; que Cristo resucitó; que Cristo se apareció a los testigos. Cada punto es de primera importancia.
1Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 11Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.
Evangelio: Mateo 28:1-10
Las mujeres caminaban hacia el sepulcro con los brazos llenos de especias y el corazón lleno de dolor. Habían llegado a un lugar de decepción, promesas rotas y miedo. Lo único que esperaban era ungir el cuerpo de un hombre muerto. Un Jesús muerto no beneficia a nadie, ni a las mujeres, ni a los discípulos, ni a nosotros. Pero cuando el ángel habló y les reveló la verdad de lo que había sucedido, el sepulcro se convirtió para ellas en un lugar de victoria, un lugar de promesas cumplidas, un lugar de alegría.
1Pasado el día de reposo,* al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 7E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 8Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, 9he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
No temáis; id, dad las nuevas
Si podemos buscar una palabra que resuma el sentimiento de los apóstoles y muchos discípulos de Jesús podemos encontrar el término “miedo”. Ellos abandonaron a Jesús por miedo a los judíos y en esta Pascua vamos a leer muchos pasajes donde ellos están escondidos por este miedo. El miedo hace que nosotros también seamos cobardes al predicar la Palabra de Dios a otros o hablar de ciertas doctrinas porque creemos que muchos nos considerarán locos. “Creemos en la Resurrección de los muertos” esto hace parte de nuestra confesión de fe y además estás palabras cuidan nuestro camino para ir al cielo porque esta es una doctrina fundamental para la Salvación.
Podemos pensar que en tres veces Jesús anunció su muerte y su resurrección a sus apóstoles y a todos los que le escuchaban, pero su razón fue un obstáculo para que ellos pudieran creer en esto. Tal vez pensaron que Jesús lo decía de manera simbólica o para que ellos pusieran deducir una enseñanza nueva. Pero lo que ellos no pudieron percibir desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección es que el mensaje de Jesús era totalmente realista, no un simbolismo. Pablo escribió a los Corintios el cumplimiento de esta profecía dada por David: Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. (Salmo 16:10) y también profetizado por el profeta Oseas: Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará (Oseas 6:2). Pablo sin ningún temor, inspirado por el Espíritu Santo escribió: 3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. (1 Corintios 15:3-4). Esto nos enseña que nuestra fe está fundamentada en lo que dice la Escritura, pero nuestro viejo hombre hace que tengamos la actitud miedosa de los apóstoles y muchos seguidores de Jesús, no hablamos de Él porque no apreciamos lo que dice la Palabra. Pero esto puede ser el resultado de no tener un contacto constante con la Palabra de Dios y no daremos este fruto de fe al predicar porque no sabemos que decir o como decirlo. Llamamos a cristianos de bancas aquellos que solo se limitan a asistir a un servicio divino por tradición, pero no lo hacen movidos por el Espíritu Santo, es por esto que sólo escuchan de la Palabra cuando se congregan, pero no la leen y aplican en su personal y para que el Espíritu Santo pueda trabajar en nuestras vidas necesitamos de la Palabra. Este pecado es en contra de la primera tabla de la ley y esto produce que pequemos contra el quinto mandamiento, porque este, nos enseña del estado de gracia de las personas, que es el tiempo que tiene alguien en este mundo de escuchar y creer en el mensaje. Si nosotros no predicamos la Palabra de Dios por miedo o por vivir en nuestro pecado, tal vez seamos culpables de que muchas almas vayan al infierno y nosotros merecemos también la muerte eterna porque vivimos como incrédulos y no como creyentes.
El miedo de los apóstoles y los seguidores de Jesús lo podemos resumir en su falta de confianza a la Palabra de Dios, pero Dios que es rico en misericordia usó sus mensajeros para dar estas buenas nuevas a ellos. Dios usó a un ángel no solo para remover la piedra de la tumba de Jesús, sino también para anunciar el Evangelio: 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 7E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Este mensaje quitó el miedo a estas mujeres que fueron ese domingo temprano en la mañana para terminar de arreglar el cuerpo de Jesús. Pero además ellas necesitaban anunciar este mensaje a los apóstoles y todos ellos ver el cumplimiento de la predicción de Cristo en su muerte y resurrección. ¡Mis hermanos! Aquí vemos el mensaje del perdón de nuestros pecados y la esperanza de la vida eterna. Jesús es Dios, vino a este mundo y predijo que iba a suceder en Jerusalén, esto muestra su actitud y confianza hacia la Palabra de Dios y por esta confianza perfecta cada uno de nosotros somos perdonados. Pero también este evangelio nos recuerda porque fue crucificado nuestro Señor, recibió el castigo en nuestro lugar, el Padre le abandonó en la cruz castigándolo en nuestro lugar y la bendición que está conectada con la crucifixión de Cristo es que no vamos a ir al infierno sino al cielo por el perdón de nuestros pecados ganado en la cruz y ya no tenemos miedo a morir y a predicar el mensaje de Salvación.
El evangelio quitó el miedo a estas mujeres y salieron avisar a los demás, pero mientras iban en camino se les presentó Jesús, en cuerpo y alma, ellas pudieron verlo y Mateo, el evangelista, que era uno de los doce registra estas palabras: Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, 9he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. Las buenas nuevas, el Evangelio, también iba a quitar el miedo a los apóstoles y verían de nuevo a su Señor en Galilea. Mateo no menciona en su evangelio a cerca de los 40 días que Jesús estuvo apareciéndose a sus discípulos, pero si muestra el miedo de los incrédulos, de los soldados que fueron testigos de la resurrección y la gran comisión para que muchas personas puedan escuchar estas buenas nuevas. Jesús cumplió una vez más su Palabra al encontrarse con ellos en Galilea. 16Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17Y cuando le vieron, le adoraron (Mateo 28:16-17). Y ellos pudieron vivir llevando el evangelio a todas las naciones.
Jesús prometió que estará con nosotros hasta el fin del mundo, pero esto solo sucede al hacer discípulos bautizándolos y enseñando la Palabra de Dios. Este es el trabajo de nosotros como iglesia de Cristo, no hablamos de una denominación como tal, sino como la iglesia invisible está trabajando hoy en día llevando el mensaje de Salvación en este mundo. Por esto sigamos bautizando a nuestros niños, Pablo conecta el Bautismo con la Resurrección de Cristo: Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre. (Romanos 6:4). El niño recibe la fe en la obra de Cristo y conecta la fe con la resurrección de Cristo, es por esto que hoy nosotros creemos en esta doctrina fundamental. Pero también usamos las llaves para llevar el mensaje de salvación a otros, predicamos la Ley para mostrar el problema universal que hay en el mundo, el pecado y la consecuencia del mismo, el castigo en el infierno. El Espíritu Santo lleva al arrepentimiento a las personas, esto es lo que llamamos la obra extraña del Consolador, porque este es su oficio. Pero hace que las gritemos que no queremos ir al infierno y llega el consuelo del Evangelio, la doble sustitución de Cristo Jesús. En el uso de las llaves abrimos el cielo para aquellos arrepentidos por sus pecados y conectamos a las personas con la resurrección de Cristo. El mismo Señor Jesucristo nos dice: 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (Juan 11:25-27). La resurrección de Cristo nos conecta con la confesión que nos llevará al cielo, creer que Jesús de Nazaret es el Cristo y esta conexión hace que nosotros vivamos en nuestra resurrección espiritual, la nueva vida en Cristo. Es por esto que nuestra prioridad es enseñar la Palabra de Dios cumpliendo el mandato de Jesús, a todas las naciones. ¿Dónde es todas las naciones? Dios nos puso en nuestra familia para predicar y vivir el evangelio, nos puso en nuestra comunidad para que seamos sembradores y empecemos a tener hábitos con nuestra comunidad para que las personas se conecten con Jesús. Busquemos a los perdidos, instruyamos constantemente a los nuevos con la Palabra de Dios, en el grupo adoramos al Señor para profundizar en la fe, sigamos con un orden estudiando la doctrina bíblica y nos apoyemos unos a otros en nuestras necesidades espirituales y materiales hasta que Jesús venga por segunda vez. Amén
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