Primer domingo en Adviento

¡Ven, Señor Jesús!

La Iglesia comienza su nuevo año recordando el sentido de todo: El Hijo de Dios encarnado viene al Monte Sión para ser víctima y sacerdote y cumplir su destino de Cordero inmolado desde la creación del mundo. En las lecturas, vemos lo que sucede cuando llega el Rey. En el Evangelio, viene como Rey en aparente debilidad, y la gente se hace la pregunta más importante: «¿Quién es éste?». Pero sus respuestas eran insuficientes. La verdadera respuesta a su pregunta cambia nuestro presente y nuestro futuro.

Primera lectura: Isaías 2:1-5 S

La colina de Jerusalén la llamaban Monte Sión, pero en lo que a montañas se refiere, esta altura no es nada destacable. Sin embargo, Isaías miró hacia adelante con ojos proféticos y vio el resultado de lo que sucedió en este insignificante afloramiento de roca. En este lugar se levantaba el templo de Dios, donde se traían los corderos para el sacrificio. Y en este lugar Dios traería su Cordero al templo y lo sacrificaría por todos los pecados.

1Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. 2Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. 3Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 4Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. 5Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.

Salmo 24

 La Iglesia canta el Salmo 24 en los oficios del Primer Domingo en Adviento y del Domingo de Ramos, ambos anticipando la llegada de Cristo el Señor. El salmo es una liturgia procesional para la entrada del Rey de gloria en Sión. Martín Lutero dijo: «El Salmo 24 es una profecía del reino de Cristo en todo el mundo. Hace un llamamiento a las ‘puertas’ del mundo, es decir, a los reyes y príncipes, para que den cabida al reino de Cristo; pues ellos son los habituales que se ensañan contra él (Salmos 1 y 2), y dicen: ‘¿Quién es este Rey de gloria?’».

Salmo de David.

1De Jehová es la tierra y su plenitud;

El mundo, y los que en él habitan.

2Porque él la fundó sobre los mares,

Y la afirmó sobre los ríos.

3¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?

4El limpio de manos y puro de corazón;

El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

5El recibirá bendición de Jehová,

Y justicia del Dios de salvación.

6Tal es la generación de los que le buscan,

De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Selah

7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

8¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.

9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

10¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria.

Selah

Segunda lectura: Romanos 13:11-14 Comprender el tiempo presente significa trabajar y caminar en el amor. Lo hacemos, dice Pablo, porque la venida de nuestro Rey está cerca. Fíjense en las palabras que elige: ya es hora, está más cerca, se acerca. La certeza de la venida de Cristo nunca se cuestiona, sólo su momento. Pablo nos anima a dejar que la cercanía del Reino y la naturaleza inesperada de su llegada definan nuestro tiempo presente.

11Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 12La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Evangelio: Mateo 21: 1-11

¿Qué aspecto tendría cuando el Rey entrara en su ciudad? Parecía un rabino montado en un asno pigmeo, pero era el Rey, con la gloria oculta, que regresaba a su ciudad. El burro y el suave acercamiento cumplieron la antigua profecía y dijeron al pueblo de Dios: «¡Mira, tu rey viene a ti!». El pueblo hizo la pregunta más importante: «¿Quién es éste?», porque su respuesta transforma nuestro presente y nuestro futuro. Pero el pueblo no tenía la respuesta correcta.

1Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. 3Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. 4Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

            5          Decid a la hija de Sion:

He aquí, tu Rey viene a ti,

Manso, y sentado sobre una asna,

Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

6Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 7y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. 8Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

ANUNCIEMOS A NUESTRO REY QUE PRONTO VENDRÁ

El profeta Zacarias había profetizado por la obra del Espíritu Santo la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, estas palabras que mencionó Mateo en su evangelio son el centro de nuestra predicación en este primer domingo de Adviento:        Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. (Zacarías 9:9). Podemos preguntarnos ¿Quién es la hija de Sión?, la respuesta es muy fácil teniendo la Escritura abierta, Jerusalén, el pueblo judío de los días de Jesús. El Escritor de Hebreos, que no sabemos quién es, y Pablo al Escribir a los Gálatas nos dejan claros que también podemos llamar a esta hija de Sión a la iglesia triunfante donde nosotros estaremos pronto. Leemos estos dos escritores sagrados: sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles (Hebreos 12:22) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. (Gálatas 4:26). Por esto hoy es un día para que recordemos no solo el porque somos confesionales sino como las verdades de la Biblia en cuanto a quién es Jesús solo están vivas para nuestra Salvación. La verdad que vamos a ver es esta porción de este evangelio y conectado con este inicio del Adviento es hablar de los tres oficios de Cristo: Profeta, Sacerdote y Rey.

En su primera venida, al ser concebido por el Espíritu Santo en la virgen María y nacer en un pesebre, la biblia nos presenta que este Ungido de Dios Emmanuel fue hecho hombre en un estado de humillación. Esto quiere decir que mientras estuvo en este mundo nunca uso todo su poder como Dios y es por esto que se enfocó a darse a conocer como el Mesías, el Cristo, el Ungido prometido y esperado. Este mensaje poderoso del Espíritu Santo al mostrar ese domingo de ramos quien es Jesús y al mostrarnos a nosotros esta misma verdad que nos dice: He aquí, tu Rey viene a ti, nos enseña el claro motivo de nuestro Dios al buscarnos siempre. Cuando estudiamos a cerca de todos los reyes que aparecen en el Antiguo Testamento nos damos cuenta que ellos eran servidos por muchas personas, vivían de los impuestos y tenían un ejército que los cuidaba y defendía. Aunque estos reyes, en su oficio, eran un tipo de Cristo al cuidar el pueblo. Él mostró que fue un Rey diferente quien vino a servirnos a cada uno de nosotros. Él vino a nosotros, llegó a nuestras vidas por los medios de Gracia como el Bautismo y el Evangelio, allí nosotros encontramos la verdadera vida, ser hijos de Dios a causa de la obra de nuestro Rey quien nos libró del diablo y la muerte eterna.

Pero estamos en tiempos difíciles donde aún la iglesia visible está en contra de este Rey, se escucha un mensaje diferente a lo que Él dice por medio de los  anticristos y el anticristo, pero ambos predican como el hombre puede salvarse por sus propios méritos: “Dios ama a los pecadores no importando cual es su condición de vida, porque si eres homosexual, ávaro, adúltero, mentiroso, ladrón, chismoso, desobediente y codicioso, el reino de los cielos es para ti porque Dios te perdona aunque no te congregues, no importa al dios que ores es el verdadero, no importa lo que creas este dios te va a dar el perdón porque el pasa por alto los pecados de todos nosotros y es por esto que necesitamos vivir para Él en obediencia aunque no la tengamos”. Toda esta clase de mensaje muestra una débil exposición de la Ley y el Evangelio, pero lo más grave es que hay personas llendo al infierno porque nunca han confiado en la Obra de este Rey, Jesús. Nosotros tampoco podemos relajarnos en esto, porque si llevamos vidas con un arrepentimiento a medias sin frutos de arrepentimiento y sin frutos de fe es porque no entendemos en que consiste ser un creyente y seremos como muchos en este domingo de ramos que preguntaron: ¿quién es este? Si no sabemos quién es Jesús o no tenemos clara su obra de redención por nosotros, seguiremos confundidos por el maligno e  iremos al infierno por nuestro pecado no solo hacia su nombre sino también hacia su Palabra y por querer cambiar este mensaje mostramos que queremos estar por encima de Dios y por esto merecemos la condenación eterna.

Pero el Espíritu Santo hoy nos recuerda que Jesús es el Ungido de Dios quien cumplió perfectamente estos oficios de ser Profeta, Sacerdote y Rey. Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. Nuestro Señor Jesucristo en su perfección fue una persona tranquila, los reyes entraban a su ciudad mostrando su poder después de ganar la guerra. Jesús entró a Jerusalén igualmente como un Rey recibiendo alabanzas de la multitud que tendían mantos en el camino, cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino, y gritaban: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!. Dios mismo permitió que clamaran de esta manera para mostrar que Jesús era el Mesías prometido que venía de la casa de David y que en su naturaleza humana siempre mostró a los demás que Él era el Mesías prometido y por esto cumplió perfectamente su oficio como Profeta, al anunciar al pueblo que Él era la Luz que estaban esperando y esta Luz vino a mostrar su poder como Dios para sacar al pueblo y a nosotros de la esclavitud del pecado, la muerte y el diablo. Jesús habló con todos los pecadores, mostrándoles el pecado y llevándolos al arrepentimiento y por esto predicó perfectamente la Palabra de Dios. Al ser el Profeta perfecto el Padre en los cielos nos dio el perdón de los pecados por este profeta manso y humilde. Pero también al montar sobre este Pollino, que nadie jamás lo había montado, mostró su Divinidad porque también es Dios. Mostró que era el Mesías al hacer milagros y mostrar que aún tuvo poder sobre la muerte al resucitar muertos. Pero en su oficio como Sacerdote hizo este sacrificio que nadie jamás pudo hacer: cargar con cada uno de nuestros pecados y colgarlos en la cruz. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Corintios 5:21)

Y aquí está el mensaje del Adviento para este domingo, Cristo Jesús nuestro Rey quién vino a rescatarnos de la muerte eterna recibió el castigo que el Padre en los cielos tenia que hacer a causa de nuestros pecados y hoy nosotros que recibimos este perdón y hacemos parte del listado de los pecados que mencioné anteriormente, es importante reconocer la Ley y el Evangelio, porque Dios si ama a los pecadores y esto lo hizo por la vida perfecta, el sufrimiento y la muerte de Cristo Jesús. Nuestro Dios castigo a Jesús en nuestro lugar y es por esto que nosotros vamos a compadecer frente a nuestro Dios. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. (2 Corintios 5:10). Los incrédulos o los que creen que pueden salvarse por sus obras, en ese día que venga Jesús por segunda vez serán echados en cuerpo y alma al infierno. Usted y yo, no tendremos miedo porque nuestro Rey estará en nuestro juicio diciendo al Padre que por la obra del Espíritu Santo usando el evangelio creemos en ÉL, le confesamos delante de los hombres y como resultado de esto estaremos en el cielo en cuerpo y alma por toda la eternidad.

Nosotros necesitamos por la obra del Espíritu Santo cumplir el trabajo de los profetas que anunciaron la primer venida de Cristo, ahora nosotros como profetas del nuevo pacto anunciemos que Jesús vendrá, hablemos a las personas que ya no estén dormidas espiritualmente y enseñemos por la Palabra a velad, a esperar por nuestro Señor que nos llevará a la Santa Sión y mientras esto sucede seguiremos congregándonos, predicando el mensaje de Salvación y produciendo los frutos de arrepentimiento los cuales muestran que nuestro pecado quedó atrás y que nuestra vida de santificación la alimentamos con este Evangelio que nos hace esperar a nuestro Rey que no vendrá de manera humilde, sino con todo su Poder, con sus ángeles y todo el mundo lo verá y todos nosotros estaremos alegres gritando: ¡Ven Señor Jesús!. Amén

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