Segundo domingo en Adviento
¡Ven, Señor Jesús! Como Juez
Tema del Día
El Precursor prepara la venida de Cristo predicando el arrepentimiento que trae la renovación de la vida. La Raíz de Isaí vendrá en juicio rápido sobre los impenitentes, pero en misericordia y gracia para el pueblo de Dios. Su venida pondrá fin a la maldad del mundo y dará paso a una nueva era restaurada a la perfección con la que Dios la hizo.
Oración del Día
Despierta, Señor, nuestros corazones para preparar el camino a tu Hijo unigénito. Por su venida, danos fuerza en nuestros conflictos, e ilumina nuestro camino a través de las tinieblas de este mundo; por tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre.
Primera lectura: Isaías 11:1-10
La dinastía de David murió en 586 a.C. Los babilonios sirvieron como el hacha de Dios que cortó la línea de Isaí e hizo que el árbol genealógico de David no fuera más que un tocón. El tocón sin vida fue testigo del juicio de Dios. Pero ¡he aquí que crece una rama! Un nuevo retoño brota del tocón de Isaí. el Hijo mayor de David gobernaría sobre una tierra y un cielo renovados. «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» (Apocalipsis 21:5). En este reino renovado, el pecado y sus efectos han desaparecido; reinan la paz y la justicia.
1Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.2Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. 3Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; 4sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. 5Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
6Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. 7La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. 8Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. 9No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
10Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
Salmo 130
La Iglesia canta el Salmo 130 en los servicios que hacen hincapié en el arrepentimiento y el perdón a través de la fe en Jesús. Es el 11º de los 15 cantos de ascensión (Salmos 120-134) y el 6º de los 7 salmos penitenciales (Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130, 143). Martín Lutero dijo: «El Salmo 130 es un salmo de oración. El salmista confiesa que nadie es justo ante Dios, y que nadie puede llegar a ser justo por sus propias obras y justicia. Las personas sólo pueden llegar a ser justas a través de la gracia y el perdón de los pecados, que Dios ha prometido. El salmista profetiza a Cristo en el versículo 8, y todo el salmo se basa en esta promesa».
Cántico gradual.
1De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
2Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.
3JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
4Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.
5Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.
6Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.
7Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;
8Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.
Segunda Lectura: Evangelio de Mateo 3:1-12
Una voz en el desierto gritaba: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.». Cumpliendo la profecía de Isaías, Juan se vistió como el primer Elías y desempeñó el papel del segundo Elías, tal como había predicho Gabriel. Muchas personas respondieron a la predicación de Juan con arrepentimiento, bautismo y renovación espiritual.
1En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 3Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
Enderezad sus sendas.
4Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. 5Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
7Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Texto del Sermón: Romanos 15:4-13
El pueblo de Dios no afronta el juicio venidero con temor, sino con esperanza, porque Dios ha levantado la Raíz de Isaí. A medida que estudiamos las Escrituras, el Espíritu obra la resistencia y el ánimo que dan como resultado esa visión esperanzada del juez venidero. Esta esperanza en él remodela nuestros corazones, y los frutos resultantes del arrepentimiento se manifiestan en nuestras vidas renovadas.
4Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. 5Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. 8Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito:
Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles,
Y cantaré a tu nombre.
10Y otra vez dice:
Alegraos, gentiles, con su pueblo.
11Y otra vez:
Alabad al Señor todos los gentiles,
Y magnificadle todos los pueblos.
12Y otra vez dice Isaías:
Estará la raíz de Isaí,
Y el que se levantará a regir los gentiles;
Los gentiles esperarán en él.
13Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Memoria y esperanza: La obra de Dios por los pueblos y los siglos.
¿A quién aquí le gusta leer el nuevo testamento? ¿Y a quién le gusta leer el antiguo testamento? Muy bien, todos aquí les gusta la palabra de Dios. Pero yo creo que unas veces el antiguo testamento no recibe tanta atención de nosotros. En el mundo secular existe una caricatura del antiguo testamento como libros de leyes estrictas y un Dios de ira, mientras que el nuevo testamento es puro alegría y Dios ha cambiado a ser amoroso. Tal vez recibimos algo de esa influencia. Pero no es la verdad, y no era la perspectiva de Jesús ni los cristianos inspirados que escribieron el nuevo testamento.
Pablo empieza nuestra lectura de hoy con palabras que dicen claramente el propósito de las escrituras, “4Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” La meta de la Biblia es para dar la esperanza de salvación a los hombres. Ahora que estamos en la temporada de Adviento, es el tiempo perfecto para nosotros meditar en las promesas cumplidas y en la celebración del salvador que viene. Somos una iglesia de memoria y de esperanza.
Somos una iglesia de memoria porque tenemos escrito para nosotros la historia de salvación. Por toda la Biblia vemos las promesas de Dios y como las ha cumplido. Podemos decir con confianza que nuestro Dios es un Dios de acción. Hay una herejía que dice que Dios creó al mundo y después lo dejó para continuar sin intervenir. Pero esa no es la historia que tenemos en la Biblia. Dios es activo en la salvación de su pueblo y trabaja incesantemente para el cumplimento de su promesa del Mesías. Los que solo ven un Dios de ira en el antiguo testamento están cerrando los ojos a sus acciones. Por gracia eligió a Abraham para ser padre de una gran nación. Por gracia liberó a los israelitas de Egipto. Por gracia los guio por el desierto y les dio victoria después de victoria contra sus enemigos, a pesar de sus rebeliones. Aun en la época del exilio, Dios preservó un remanente para volver y construir Jerusalén de nuevo. Por todos los siglos del mundo, Dios ha dado promesas de esperanza y al mismo tiempo ha dado memorias de promesas cumplidas para fortalecer la esperanza de su pueblo.
Pero la cosa polémica cuando Pablo escribió su carta fue la pregunta, “¿Quiénes son el pueblo de Dios?” Porque los judíos eran su pueblo escogido, el linaje de Abraham, pero Pablo y sus socios estaban predicando el mensaje de salvación también a los gentiles. Sus referencias al antiguo testamento que hace en nuestra lectura de hoy muestran la validez de su trabajo misionero. Verdad que la línea del Salvador viene de los judíos, pero el plan de salvación siempre ha sido para todas las naciones. El pueblo de Dios es un pueblo diverso, con una herencia de memoria y una esperanza común a pesar de sus diferencias físicas.
Ahora miramos un poco más a las citas que Pablo nos da. Primero, “Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre.” Este es del Salmo 18, que es como el coro de la vida del Rey David. Viene del fin del salmo, después de la lista de todas las cosas buenas Dios ha hecho por David. En su vida, David era un testigo del poder de Jehová, y ha usado su posición para alabar a Dios en frente de las naciones. El nombre de Dios era conocido por más personas que solo los judíos.
Y más que conocido, como dice la segunda cita. “Alegraos, gentiles, con su pueblo.” Estas palabras vienen del cantico de Moisés al fin de Deuteronomio. Moisés da un sermón que es un repaso de la historia de los israelitas en Egipto, el éxodo, y sus rebeliones en el desierto. Incluso sus castigos por la rebelión, pero también habla sobre el perdón y redención que Dios ha dado a ellos por todo el viaje. Últimamente, dice que la historia de los israelitas será algo de gozo para los gentiles. Probablemente algunos con la visión enfocada en la vida diaria se confundieron. ¿Porque iban a regocijar los gentiles por la historia de Israel en el desierto? Pero Moisés tenía una visión más ancha, y sabía por la revelación que Dios iba a levantar de entre los judíos un profeta como él, pero mejor, la Palabra Encarnada, Jesús. Y por eso los gentiles también iban a alegrar en Dios. Para explicar esto, Pabla cita otra vez de un salmo, salmo 117, “Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.” Vemos una progresión en las citas, empezando con los judíos como testigos a los gentiles y continuando con los gentiles mismos alabando a Dios. La memoria y esperanza del antiguo testamento eran, como dice Pablo en Romanos 4, primeramente, de los judíos. Pero no eran exclusivamente de los judíos ni exclusivamente para los judíos.
Y ahora llegamos a la última referencia, que viene de Isaías. “Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.” Los gentiles esperarán en él. ¿Quién es esta raíz de Isaí? Es Jesús. Y en su reino viven todos los que creen en él, que sean judíos o gentiles. La esperanza que provee el Mesías de Dios no está reservada solo por los israelitas, y nunca había hecho así. Ni es la memoria de las promesas del salvador propiedad exclusiva de los judíos. ¿Recuerdan ustedes la historia de Rut? Ella era de Moab. Pero creyó en el Dios de su suegra en tiempos difíciles, fue redimido por Booz, y últimamente fue la bisabuela del Rey David, parte del linaje del salvador. Dios usó a esta mujer extranjera como parte de su plan de salvación. Los gentiles siempre han tenido su parte en la epopeya de la historia de Jesús.
Y eso es el gran punto de Pablo en esta sección. Tradicionalmente, los judíos dividen el antiguo testamento en tres secciones: la Tora de Moisés, Las Escritas (que es los salmos y
Reyes, Crónicas, etc.) y Los Profetas. Pablo toma una cita de cada parte para mostrar que desde el principio el propósito de salvación ha sido más ancho que solo el pueblo de Israel. Todos nosotros que creemos en Jesús compartimos esta memoria y esperanza.
Pero tenemos una dificultad que viene de nuestra debilidad como seres humanos. Olvidamos las cosas. Como mi esposa puede contarles, no tengo una memoria perfecta. Me imagino que esta es la verdad para algunos de ustedes también. Y la esperanza humana tiene el vicio de disminuir con el tiempo. Si yo llevo muchos años esperando algo, empiezo a sentir como no va a suceder. Si no practico algo para cometerlo a memoria, lo pierdo con el tiempo. La memoria se desvanece. La esperanza se disipa. La tentación para la iglesia y sus miembros es ser como los siervos sin lámparas encendidas. Tenemos las escrituras que fueron escritos para enseñarnos para que por paciencia y consolación tengamos la esperanza, ¿pero dedicamos nuestro tiempo a aprender de ellas? ¿Cuánto tiempo gastamos en el celular mirando videos cortos mientras dejamos nuestra memoria cristiana se desvanece? ¿Estamos contentos de ver al regreso de Jesús como algo muy lejos y vivir sin prisa evangélica? ¿Son nuestra esperanza y memoria cristiana cosas que sacamos del almacenamiento los domingos y dejar colectando el polvo los otros días? La verdad es que si, hemos hecho estas cosas. Somos pecadores horribles y merecemos el castigo de la muerte eterna. Hemos menospreciado la memoria y esperanza que Dios nos ha dado. Satanás quiere una iglesia así, contento y complaciente, sin pasión para recordar la historia de salvación ni urgencia para compartir la esperanza que tenemos.
Pero Jesús la quiere más. Jesús quiere a la iglesia tanto que envió la palabra inspirada de la promesa a docenas de personas diferentes por miles de años. Jesús la quiere tanto que vino para cumplir esas promesas. Jesús la quiere tanto que sufrió castigo horrible y murió en avergüenza bajo el juicio de Dios. Jesús ama a su iglesia. Y Jesús quiere incluir en su grey a los desesperados, los que a veces olvidan la palabra, los que se esfuerzan tener la esperanza, los que no siempre buscan primeramente a Dios y su justicia. Jesús quiere a ustedes y a mí. Y no nos ama por las cosas que hacemos. Nos ama a pesar de lo que hemos hecho. Y por gracia, aunque pobre pecador soy, recibo la memoria y la esperanza que solo Dios puede proveer. Recibo la memoria de la Tora, los Históricos y Poéticos, y los Profetas. La historia de las maneras y milagros con que Dios ha trabajado para su plan de salvación. Y recibo la esperanza firme que Dios ha tenido misericordia en su pueblo, un pueblo de que soy parte, y todos ustedes también.
Un profesor mío en el seminario decía, “Nuestro Dios está en la empresa de la esperanza.” La lectura de hoy empieza y termina con la esperanza, y esta es una reflexión de toda la Biblia. Empieza en Genesis con la esperanza de un salvador que va a destruir las obras del diablo, y termina en Apocalipsis con la esperanza del regreso del Rey Jesús en gloria. Pablo
termina la sección de hoy con el título, “el Dios de esperanza.” Es el único lugar en la Biblia donde Dios tiene ese nombre, pero no es el único lugar donde muestra que merece ese nombre. Inmediatamente después de la caída en pecado dio la promesa de esperanza para un salvador. Prometió dar una tierra nueva al pueblo esclavizado de Israel. Dijo a Jeremías, “11Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Aun en sus mensajes de justicia por las profetas más fuertes, siempre incluso la esperanza del evangelio. En el antiguo testamento podemos ver que aun en los tiempos más difíciles, nuestro Dios siempre ha sido el Dios de esperanza. Fueron escritos para enseñarnos eso. Y en el nuevo testamento, como leemos hoy, envió a Juan el Bautista para predicar arrepentimiento y preparar el camino de Jesús. Últimamente, el nuevo testamento nos cuenta del cumplimiento de la historia, la vida, la muerte, y la resurrección de Jesús. Por esta historia tenemos también la confianza de la resurrección y la vida eterna. En adviento, miramos a la venida de Cristo como bebe en el pesebre. Pero también miramos a la esperanza de su segunda venida al último día, cuando cada promesa y esperanza cambiará al fin en memoria, y viviremos a la diestra de Jesús para siempre. “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” Amen.
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