SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

Un Regalo para el mundo

El tema del día

La fe, la promesa y la gracia constituyen una trinidad indivisible. Sólo allí donde el hombre deja de intentar abrirse camino hasta Dios, sólo allí donde en la fe deja que Dios llegue hasta él, sólo allí puede la potente promesa de Dios realizar su obra de gracia, su obra universal para todos los hijos creyentes de Abraham. Entonces la promesa está libre de todas las condiciones y salvedades que la limitan a un pueblo o exigen lo imposible del hombre; entonces hay una certeza de fe, una certeza para todos

Oración del día

Dios todopoderoso, que ves que no tenemos poder para defendernos. Guárdanos y guárdanos tanto exterior como interiormente de todas las adversidades que puedan suceder al cuerpo y de todos los malos pensamientos que puedan asaltar y herir el alma; por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén

Primera Lectura: Génesis 12:1-8

Génesis 12 es un punto de inflexión para el libro. Tras relatar la historia de la creación de la humanidad, la caída en el pecado, el diluvio y la dispersión, el capítulo 12 registra las acciones iniciales de Dios para traer al mundo a la Serpiente-trituradora. El plan de salvación de Dios exigía que una nación especial llevara la promesa de la semilla destinada a todos los pueblos. Desde el principio, esta nación se construiría sobre la fe en las promesas de Dios.

1Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.2Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.  4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

6Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. 7Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 8Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.

Salmo 121

La Iglesia canta el Salmo 121 en los servicios que celebran el valor de la fe en Dios, independientemente de nuestras circunstancias. El salmista afirma con confianza que el Señor nos protege tanto del daño físico como del espiritual. Martín Lutero dijo: «El Salmo 121 es un salmo de consuelo. Vemos cómo el Señor trata tanto al salmista como a nosotros, mientras permanecemos fuertes en la fe, esperando su ayuda y protección. Incluso cuando parece que Dios duerme, no es así. Él vela y nos mantiene seguros hasta el final».

Cántico gradual.

1 Alzaré mis ojos a los montes;

¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová,

Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero,

Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá

El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador;

Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día,

Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal;

El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada

Desde ahora y para siempre.

Segunda Lectura: Evangelio de Juan 3:1-17

Envió a su Hijo como un regalo para el mundo caído, la bendición para todas las naciones, la solución al problema de la humanidad. Dios envió a su Hijo para adquirir la justicia necesaria y, por medio del Espíritu Santo, ofrecerla como don a toda la humanidad. Como la serpiente de bronce para Israel, «se alzará la raíz de Isaí como estandarte de los pueblos», y quien le mire vivirá. Quien crea en él no sufrirá la pena del pecado, sino que tendrá la vida que Dios siempre quiso para la humanidad.

1Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Texto del Sermón Romanos 4:1-5,13-17

Pablo enseñó a los romanos acerca de la fe utilizando a Abraham como ejemplo. La fe es simplemente recibir la gracia de Dios confiando en sus promesas. Esto Dios nos lo acredita como justicia. La justicia de Abraham no vino por hacer sino por creer. ¿Qué hizo Abraham? Nada. Dios lo hizo todo. Hizo las promesas; dio la herencia; dio el hijo, la bendición para todas las naciones. Abraham simplemente recibió las promesas de Dios creyendo que Aquel que hizo las promesas era fiel.

1¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

13Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. 14Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. 15Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

LA CUARESMA NOS TRAE HERENCIA Y FE

Abraham es un personaje bíblico muy importante no solo en la vida de Israel sino también en la vida nuestra como creyentes. En el mundo cristiano hay un fenómeno que vivimos donde se ha ido perdiendo la historia del patriarca con la historia de hombres que creen que han encontrado la fuente de la salvación en sus propias obras, cada día hablan menos de él y ni siquiera hay las eternas discusiones que tuvo Jesús con los líderes religiosos o Pablo con los judaizantes donde constantemente había discusiones por ser ellos descendientes de Abraham y el pueblo original de Dios. Mayormente los judíos creían que Abraham era un hombre que obedeció a Dios con sus obras puesto que había dejado a su pueblo y hasta estaba dispuesto a sacrificar a su hijo. Por esto muchos tenían sus miradas en Abraham haciéndolo pasar como un hombre que pudo salvarse por sus propios méritos.

Las obras que hace el ser humano siempre tiene unos niveles que podemos opinar que son buenos o malos, pero por lo general nos gusta categorizar estas obras en lo bueno porque a nuestro viejo hombre le gusta ser mejor que todos los seres humanos. Si notamos en estos días de Cuaresma el mundo está más santo, las personas prometen pecar menos, las personas buscan más a Dios y hacen muchos tratos con Dios para que les bendiga por medio de promesas, en este momento Dios está tan ocupado complacido por las obras de todas las personas del mundo que no sabe a quién premiar primero. Pero esto es lo que el hombre hace creer al hombre, que puede complacer a Dios con sus vidas guiados por el diablo que solo quiere que el hombre siempre siga engañado.

Pero en realidad necesitamos dejar de escuchar a hombres mentirosos e ir a la Palabra para escuchar de parte de Dios que es lo que realmente dice en cuanto a lo que somos nosotros: 4Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. 5Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. (Salmo 5:4-5). Este salmo muestra la triste realidad de nosotros y de Abraham, no podemos ser amigos de Dios a causa de nuestro pecado, nosotros por naturaleza nos complacemos en la maldad, amamos los conflictos, las mentiras y hasta somos expertos en dañar la vida misma que Dios nos ha dado, nosotros no podemos habitar delante de Dios a causa de nuestra iniquidad y es por esto que tanto Abraham como nosotros no merecemos ser hijos de Dios a causa de nuestros malos pensamientos, palabras y acciones. La Biblia dice que el infierno es el lugar que merecemos a causa de nuestra maldad porque no podemos cumplir la voluntad perfecta de Dios: 10No hay justo, ni aun uno;  11No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12)

Por esto estamos estudiando hoy a Abraham, es el ejemplo más claro que puede citar el Espíritu Santo para que no perdamos tiempo en hacer obras para salvarnos, sino que al contrario estemos conectados con el Evangelio que nos lleva a Jesús. El patriarca considerado el amigo de Dios como lo escribió el profeta Isaías no pudo gloriarse por sus obras, el llamado a ser una gran nación y que en él iban a ser benditas todas las familias de la tierra, pudo interpretarlo como un premio de parte de Dios por su buen comportamiento, pero no fue así puesto que Abraham hace parte de todos los seres humanos que por naturaleza somos enemigos de Dios a causa de su pecado, solo veamos las dos veces que la biblia muestra la mentira de Abraham al negar su matrimonio con Sara en tierras paganas. Pablo cita el ejemplo de un trabajador que ha hecho todo para tener su salario, pero no le pagan lo que merece, sino que recibió un regalo, esto sería una ofensa para el trabajador porque él ha hecho bien su función y merece su salario. ¿Qué trabajo hizo Abraham para ganar esta promesa de Dios? No hizo nada, es aquí donde nosotros necesitamos dejar a un lado nuestro orgullo y disfrutar de la misericordia de Dios. Le fue contada por Justicia, le acreditó la justicia de Cristo Jesús. ¿Esto como pudo suceder? Es el amor de nuestro Dios que no podemos entender, Él sabe quiénes somos nosotros, sabe cuáles son nuestras debilidades, conoce nuestros más oscuros pensamientos, pero nos ha dado el perdón de nuestros pecados por los méritos de Cristo.

Estos días de Cuaresma no son para planear como vamos a vivir o cómo vamos a comportarnos en este mundo para ganar el favor de Dios, este tiempo es para meditar como nos fue contada la justicia a nosotros. Nuestro Señor Jesucristo sabía muy bien nuestra necesidad de ser amigo de Dios, esto porque la eternidad es una realidad que existe y cuando partamos de este mundo necesitamos tener la seguridad del perdón de nuestros pecados y asegurada nuestra casa en el cielo, pero esto no viene del hombre, es el mensaje de Dios quien nos creó y quiere que compartamos la eternidad con Él en el cielo. ¿Puedes entender esta invitación de Dios para cada uno de nosotros? La invitación del perdón y la vida eterna dada por Jesús quien por amor a nosotros siempre llevó una vida perfecta, Él pudo complacer al Padre en los cielos porque es diferente a nosotros y a Abraham, su concepción mostró que es Dios y vino a redimirnos, porque en Él no hay pecado, así como lo escribió el escritor de hebreos: Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos (Hebreos 7:26) sino también en su sufrimiento, muerte y resurrección. Este tiempo de la Cuaresma necesitamos dar gracias a Jesús por recibir la justicia de Dios en la Cruz en nuestro lugar y nosotros recibimos el perdón.

En este tiempo de Cuaresma es muy importante que nosotros tengamos la seguridad de la herencia que nos ha dado el Dios Trino, San Pedro nos dice: 3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. Abraham tuvo esta herencia y no le fue dada por la ley de un notario donde tenía que trabajar para recibir la herencia que le habían dado, esta herencia fue dada por la Fe y es donde encontramos las verdades de la Cuaresma, Fe y Herencia. Por esta Fe Abraham tuvo la herencia de ser llamado padre de todas las naciones, pero también vivió con Sara la bendición de sacar vida de la muerte cuando no podían engendrar, ellos solo pudieron confiar en Dios al engendrar a Isaac. Fe y Herencia son dos regalos que nos ha dado la Cuaresma por la obra del Evangelio, tenemos esta esperanza de la vida eterna donde no sabremos que es la corrupción del pecado, tampoco sufriremos por las consecuencias de todo lo que pasa en este mundo porque en el cielo nuevo y tierra nueva nosotros vamos a estar por siempre al dado de nuestro Dios.

Pero mientras vamos al cielo es muy importante que nosotros podamos compartir esta fe y herencia a otras personas, todos necesitan escuchar de como se atribuyó la justicia a cada uno de nosotros por los méritos de Cristo. Necesitamos hacer de nuestras casas altares de adoración a Dios, la vida devocional es muy importante para que nuestros hijos crezcan escuchando la Palabra de Dios y a la vez sean entrenados para que hablen a otros a cerca de Jesús. En este tiempo de Cuaresma sabemos que es indicado para señalar la cruz de Cristo donde fue colgado nuestro Señor a causa de nuestros pecados. Pero también enseñemos a otros lo importante de adorar a Dios frecuentemente, el congregarse es la manera que mostramos al mundo incrédulo que todavía existen piedras vivas que adoramos al verdadero Dios, este mundo este necesitado del Evangelio y por esto al ser confesionales tenemos la bendición de mostrar en quien creemos. También no solo en este tiempo de Cuaresma sino en todo tiempo de nuestra vida en este mundo es importante los frutos de arrepentimiento, cada día no solamente reconocemos nuestro pecado, sino que dejamos que sea el Espíritu Santo quien nos haga vivir diferente. No tengamos miedo de llevar este mensaje de la Cruz a otros mis hermanos, tal vez estamos pasando momentos muy difíciles, estamos sin empleo, la salud no es nuestra mejor compañía, problemas con el prójimo, pero nuestro Dios quiere que usemos estos momentos difíciles para hablar de su amor, de esta herencia y fe que nos ha dado. Pero también necesitamos tener diariamente unos minutos a solas con nuestro Dios diariamente, la oración hace parte importante de nuestra vida y necesitamos pedir para que el evangelio sea expandido como lo hacemos con Academia Cristo, para que nuestras congregaciones puedan llegar a diferentes sectores donde hay tanto hambre del Evangelio, también oremos para que vivamos en lugares pacíficos y podamos ir para que hablemos de esta Herencia y Fe. Amén

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