Video del Sermón https://youtu.be/d6dQtgKW6K0
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
¡Ven, Señor Jesús! Como Mesías
Tema del Día
La humanidad quiere un Mesías a medida. Sólo diferimos en cómo lo queremos personalizado. Israel quería un Mesías político-espiritual cuyo mensaje del reino fuera seguido inevitablemente por el restablecimiento del dominio davídico y la eliminación de la opresión romana. El cristiano genérico de hoy quiere un Mesías que sea un buen maestro, un filósofo, una inspiración para el amor fraternal. Los cristianos fieles también se enfrentan a la tentación de un Mesías hecho a medida. Queremos un Mesías al que no le moleste el pecado que sigue apareciendo en nuestra vida, un Mesías que no llame a la muerte para una dedicación total, sino una asociación más relajada con él, un Mesías que responde a nuestras plegarias y dispensa bendiciones que aseguran que nuestra vida sea bendecida, como nos gustaría definirla.
Oración del Día
Escucha nuestras oraciones, Señor Jesucristo, y ven con la buena nueva de tu poderosa liberación. Aleja las tinieblas de nuestros corazones y llénanos de tu luz, porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre.
Primera lectura: Isaías 35:1-10
Un mundo destruido por el pecado está lleno de dolor y lamentos. Pero las cosas no son siempre lo que parecen: un desierto es un estanque latente, la tierra sedienta es un futuro arroyo, los ciegos son futuros videntes y los cojos son futuros saltadores. Nuestra certeza de que la tierra es del Señor y que Él controla todo lo que hay en ella nos da paciencia y valor para esperar que Dios haga que lo que vemos coincida con lo que sabemos.
1Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. 2Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. 3Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
5Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. 7El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
8Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. 9No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos. 10Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.
Salmo 146
La Iglesia canta el Salmo 146 en servicios que fomentan la confianza en las Escrituras porque dan testimonio de Jesús. Presta especial atención al amor de Dios a los humildes. Martín Lutero dijo: «El Salmo 146 es un salmo de agradecimiento a Dios por ayudarnos en tiempos de necesidad. Nos enseña a confiar en Dios y no en príncipes u otros seres humanos, como hace la gente una y otra vez. Dios es el único que puede ayudarnos de verdad en nuestros momentos de necesidad, y sólo su ayuda puede llamarse de verdad ayuda. La ayuda humana es incierta y no dura».
Aleluya.
1Alaba, oh alma mía, a Jehová.
2Alabaré a Jehová en mi vida;
Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
3No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
4Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra;
En ese mismo día perecen sus pensamientos.
5Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza está en Jehová su Dios,
6El cual hizo los cielos y la tierra,
El mar, y todo lo que en ellos hay;
Que guarda verdad para siempre,
7Que hace justicia a los agraviados,
Que da pan a los hambrientos.
Jehová liberta a los cautivos;
8Jehová abre los ojos a los ciegos;
Jehová levanta a los caídos;
Jehová ama a los justos.
9Jehová guarda a los extranjeros;
Al huérfano y a la viuda sostiene,
Y el camino de los impíos trastorna.
10Reinará Jehová para siempre;
Tu Dios, oh Sion, de generación en generación.
Aleluya.
Segunda lectura: Santiago 5:7-11
Santiago señala a Job como ejemplo de perseverancia ante el sufrimiento y la consiguiente bendición de Dios. Para Satanás, parecía que Job servía a Dios porque había sido bendecido. No era así. Entonces una tragedia inimaginable golpeó a este hombre devoto. Ante semejante desgracia, sólo un hombre de gran fe podía responder: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!»
7Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. 10Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
Texto Sermón: Evangelio de Mateo 11:2-11
Cuando nuestras circunstancias actuales parecen no coincidir con las promesas de Dios, la duda se enfrenta a la fe. Juan envió a sus discípulos al lugar adecuado, a Jesús. Cuando llevamos nuestras dudas y preguntas a Jesús, Él expulsa las tinieblas de nuestro corazón y nos llena de luz. Jesús señaló a sus enseñanzas y obras como signos de Dios que cumplían las palabras del profeta y lo señalaban como el que vendría.
2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
7Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. 9Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 10Porque éste es de quien está escrito:
He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.
11De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
NUESTRO MESÍAS NOS CONSUELA EN ESTE MUNDO
Hoy en día cuando tenemos problemas y dificultades en nuestra vida encontramos muchas opciones donde ir. Estamos enfermos, vamos al médico. Problemas emocionales, el sicólogo o el siquiatra si el caso es muy complicado. Necesitamos dinero, los bancos es la opción que buscamos. Pero todo esto tiene un común denominador, las tribulaciones de este mundo producen los diferentes problemas que podemos vivir. Nosotros en medio de las diferentes circustancias difíciles que vivimos en este mundo buscamos muchas alternativas, pero todas están enfocadas en solucionar problemas temporales y no eternales.
Podemos ver en el evangelio para hoy una faceta de Juan el Bautista el cual nos muestra que tenia dudas e incertidumbre. En otras palabras, nos muestra sus debilidades humanas como pecador. Esto es bueno verlo porque en oportunidades vemos a algunos personajes biblicos como superhéroes que no fallan. Pero en realidad estos personajes bíblicos muestran las diferentes facetas de nuestras debilidades y pecados. ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? El trasfondo de esta pregunta era una situación difícil para el precursor porque estaba en la cárcel a causa de mostrar el pecado de adulterio de a Herodes que había tomado a la esposa de su hermano Felipe. Yo no sé cómo es una cárcel actualmente, pero siempre se escucha lo difícil de estar en una. En estos tiempos de modernidad escuchamos lo difícil que es para la comunidad carcelaria por el hacinamiento, el desaseo y el olvido de toda la sociedad. En los días de Jesús y Juan el Bautistas eran lugares rudimentarios, subterráneos, oscuros y húmedos. Podemos imaginarnos emocionalmente como estaría Juan el Bautista en ese lugar, y preguntándose si valía la pena haber hecho el trabajo que Dios le había encomendado.
Nosotros somos pequeños Juanes Bautistas porque predicamos el mensaje de Salvación a pecadores perdidos en la incredulidad. Pero a medida que predicamos vemos en nuestra vida todos los problemas que podemos poseer: el matrimonio peligrando, los hijos desobedientes, el trabajo y la economía por el suelo, la salud física y mental en oportunidades un desastre. Pero lo más grave de esto es nuestra actitud como cristianos porque en medio de estas dificultades el padre de las mentiras nos llena de dudas y buscamos ayuda en el alcohol, las drogas, pornografía, deudas impagables, y hasta hay cristianos que han buscado brujería para apoyarse en sus problemas. Nosotros no necesitamos ver el mundo incrédulo para saber como viven porque como hijos de Dios somos tentados a negar su protección y ayuda y, ponemos la confianza en las cosas que se ven en este mundo. El primer mandamiento nos habla de la confianza a Dios y pecamos constantemente contra este mandamiento porque confiamos más en lo temporal que en nuestro Señor y Salvador. Por esto merecemos morir en las mazmorras del infierno.
El Espíritu Santo hizo que Juan el bautista en medio de su encarcelamiento volteara sus ojos hacia Jesús y es por esto que 2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos con la pregunta que ahora conocemos. La cárcel no le brindaba ninguna esperanza a Juan el Bautista, pero la respuesta que dio Jesús a sus discípulos si: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. Con esta respuesta encontramos dos cosas importantes para todos los implicados, Juan el Bautista, sus discípulos, los que estaban escuchándole en ese momento y nosotros. Lo primero es que Jesús de Nazaret sí era el Mesías esperado y prometido por Dios y lo segundo, este evangelio que estaba anunciando estaba acompañado por estos milagros mostrándole al diablo su derrota, cada milagro que hizo Jesús demostró al enemigo que ya no tenia control sobre las vidas de todo el que cree en Jesús. Las consecuencias que entró en el Edén junto con el pecado, estaban siendo vencidas por Jesús y por esto no hay tropiezo en Él. Jesús, el Santo, el Mesías vivió perfectamente por nosotros mostrando siempre la confianza perfecta en el Padre y por esto somos perdonados. Isaías predijo el sufrimiento de este Mesías y es por esto que en este evangelio que es anunciado encontramos que Jesús de Nazaret cumplió con el mensaje del profeta: 3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.(Isaías 53:3-5). El castigo que Él recibió en nuestro lugar lo hizo para que no fuéramos enemigos de Dios y así tener la verdadera Paz que no solo nos lleva a la eternidad en el cielo, sino que también nos guía en este mundo llenos de tribulaciones.
Todos nosotros sabemos las señales antes del fin dadas por Jesús, las cuales tenemos en las Escrituras. Todos nosotros sabemos lo difícil que es este mundo perseguidor por el diablo y el pecado. Pero el Espíritu Santo hace cosas grandes en nosotros. Jesús habló bien de Juan el Bautista: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. 9Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 10Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. El bautista no fue un creyente débil, siempre puso su confianza en Dios, nosotros también lo vamos hacer porque en este tiempo de Adviento por la obra del Espíritu Santo encontramos la verdad de nuestro Mesías que nos consuela y guía en este mundo. Juan el Bautista fue un profeta fuerte que no dudo de las promesas de Dios y también las personas iban a Él. Nosotros tenemos el llamado de ser profetas al ir a anunciar a las personas no solo la segunda venida de Cristo, sino también hablar de la Redención usando la Ley y el Evangelio. Pero también las personas pueden venir hacia nosotros a preguntarnos de la fe, de nuestra vida y aquí esta la clave del mensaje para este día. Jesús dijo: De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Nosotros somos mayores que Él porque por la fe hemos visto la obra redentora de Cristo, la cual culminó perfectamente por nosotros y es por esto que no importa cuál sea la tribulación por la cual estamos pasando, lo importante es usar las palabras de Juan el Bautista, es necesario que Cristo crezca y yo disminuya. Este es el propósito de ser creyentes hermanos, no tenemos una vida perfecta, pero si una relación con Dios perfecta por los méritos de Cristo y Él nos va a sacar triunfantes de este mundo, no importa si morimos pobres o ricos, si morimos a causa de una enfermedad o un accidente. Lo que realmente importa no es nuestra vida o como las tribulaciones nos afectan porque lo importante siempre es mostrar lo que Cristo hizo por nosotros. Lo importante es que podamos espiritualmente arreglar nuestras diferentes relaciones que tenemos en este mundo con el perdón, es importante no solo decir que estamos arrepentidos de nuestros pecados sino también que aceptamos la consecuencia del mismo. ¿Dónde vamos a ir cuando llega la duda o desesperanza a nuestra vida? A la Escritura porque ella realmente es la salida de todos nuestros problemas, ella es el consuelo que necesitamos en este mundo porque nos muestra el amor del Dios Trino por cada uno de nosotros y como cuida nuestra fe en este mundo hasta llevarnos a la eternidad. Amén.
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