Tercer domingo después de Epifanía

Jesús aparece como la luz que brilla en las tinieblas.

Tema del Día

El mundo está cubierto por las tinieblas del pecado y la incredulidad, pero cuando vino Emanuel, la luz comenzó a dispersarlo. El salmista dijo: «El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré?». (Salmo del día). El evangelio de Mateo comienza diciéndonos que Jesús es el cumplimiento de la profecía de Isaías sobre Emanuel.

Oración del Día

Dios todopoderoso, que enviaste a tu Hijo para proclamar tu Reino y enseñar con autoridad. Úngenos con el poder de tu Espíritu para que también nosotros podamos llevar la buena noticia a los afligidos, vendar a los quebrantados de corazón y proclamar la libertad a los cautivos; por tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre.

Primera lectura: Isaías 8:19—9:4

Isaías profetizó sobre el ministerio de predicación y enseñanza del Mesías, pero fíjate en su sorprendente noticia: sucedería en Galilea. A Dios le encanta obrar de maneras que a la humanidad le parecen débiles e insensatas. Aquí lo vemos profetizar que el Mesías actuaría en un lugar que al pueblo de Israel le parecía débil y tonto. ¿Galilea? ¿Qué hay de bueno allí?

19Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? 20¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. 21Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. 22Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.

Nacimiento y reinado del Mesías

9

1Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.2El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.  3Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.

Salmo 27

La Iglesia canta el Salmo 27 en los servicios que subrayan la victoria de la luz del Señor sobre las tinieblas y la incredulidad, los falsos dioses y la falsa doctrina. El salmista hace muchas afirmaciones confiadas de fe durante los días de angustia. Martín Lutero dijo: «El Salmo 27 es un salmo de acción de gracias, aunque no lo veas al principio. Está destinado a confortarte cuando te encuentres con falsos maestros, a los que llama falsos testigos, personas que blasfeman sin inmutarse. Porque sólo los creyentes buenos y necios darían testimonio de las promesas de Dios con la debida certeza y frescura, y a diario vemos que cuanto más buena e inculta es la gente, más hermosamente necia y fresca es para enseñar y predicar a todo el mundo.»

Salmo de David.

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?

Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,

Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque un ejército acampe contra mí,

No temerá mi corazón;

Aunque contra mí se levante guerra,

Yo estaré confiado.

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;

Me ocultará en lo reservado de su morada;

Sobre una roca me pondrá en alto.

6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,

Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;

Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;

Ten misericordia de mí, y respóndeme.

8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.

Tu rostro buscaré, oh Jehová;

9 No escondas tu rostro de mí.

No apartes con ira a tu siervo;

Mi ayuda has sido.

No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,

Con todo, Jehová me recogerá.

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,

Y guíame por senda de rectitud

A causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;

Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

En la tierra de los vivientes.

14 Aguarda a Jehová;

Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;

Sí, espera a Jehová.

Segunda lectura: 1 Juan 2:3-11

Jesús, nuestra Estrella de la Mañana, ya ha llegado. La luz de su amanecer empieza a despuntar sobre el mundo, y el tiempo de las tinieblas se desvanece rápidamente. Todavía quedan lugares de profunda oscuridad, pero esos no son el lugar para encontrar a los hijos de Dios. Se les encontrará caminando en la luz y reflejando esa luz en la oscuridad que les rodea viviendo en amor a Dios y al hermano.

3Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

7Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 8Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. 9El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. 10El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

Evangelio: Mateo 4:12-23

Fue en un lugar sorprendente e involucró a personas sorprendentes. Lejos de la ciudad de los reyes, lejos del centro cultual del templo, lejos de todos los lugares esperados para encontrarla, apareció la Luz del mundo y comenzó a proyectar sus rayos. Cumpliendo la profecía de Isaías, la mayor parte del ministerio de Cristo tuvo lugar en Galilea de los Gentiles.

12Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; 13y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, 14para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

  15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

  16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

17Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 18Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.20Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. 21Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

23Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Jesús: La Luz Mundial y Personal

Una de las cosas que me gusta hacer es cazar. Muchas veces, es necesario madrugar y llegar en el bosque antes de la salida del sol. Entonces, hay que caminar en la oscuridad para encontrar un lugar para esperar los animales. Caminar en la noche es difícil aún en la casa, pero en el bosque hay ramas, hojas, huecos, y un suelo inestable. Y cuando alguien no puede ver los obstáculos, es mucho más fácil caerse. También es más difícil encontrar su destino. Una vez mi padre iba en círculos por media hora porque no pudo encontrar la carpa hasta cuando salió el sol. La oscuridad hace la vida más difícil y peligrosa.

La gente en Galilea tenía un problema con la oscuridad. Pero no era un problema de velas malas o lámparas que no funcionaban. Era un problema con oscuridad espiritual. Dice un comentario sobre esta lectura, “La oscuridad simboliza maldad, ignorancia e incredulidad.” Tomen eso en cuenta para el resto del sermón. El pueblo de Galilea era bajo la influencia del pecado, de dioses falsos, del sincretismo, y de tribulación política. Los habitantes eran considerados ciudadanos inferiores a los de Jerusalén. En las mentes de los judíos, sería difícil encontrar un lugar peor para el ministerio del Mesías. Pero Jesús pensaba en una manera contra la opinión popular.

Permítanme explicar la historia de esta área para entender la situación un poco mejor. Los judíos en Jerusalén llamaban a Galilea “de los gentiles,” como un poco de insulto a los judíos que vivían allí, pero el nombre no era sin razón. Su historia complicada empezó durante la campaña militar para tomar la tierra prometida. Zabulón y Neftalí recibieron esa sección, pero no obedecieron perfectamente la orden de Dios para echar a todos los Canaanitas del área. Entonces, desde el principio sufrieron la influencia de dioses falsos. El próximo desarrollo importante vino unos años después de la profecía de Isaías que leemos hoy. Los ejércitos de Asiria vencieron a las diez tribus del norte, deportaron a muchos israelitas, y los reemplazaron con gentiles de otros países. Por consecuencia, el área era aún más mixta. Además, en el tiempo de Jesús fue un lugar importante en la ruta de comercio, añadiendo a la mezcla de culturas y religiones. La mayoría de la gente ha olvidado a Jehová quien guio a sus ancestros a la tierra, o posiblemente nunca ha escuchado sobre el Dios de Abraham, Isaac, y Jacob. Por eso Isaías describe la gente como, “El pueblo asentado en tinieblas” y “los asentados en región de sombra de muerte.” Pero todo eso iba a cambiar con la llegada de la luz del mundo, Jesucristo.

En este domingo de la Epifanía enfocamos en Jesús revelado como la luz del mundo. Como ya hemos visto, la tierra de Galilea necesitaba esa luz. Puede parecer extraño que Jesús empezó su ministerio en esta área, lejos de Jerusalén y lleno de gente que no importaban sobre la palabra de Dios. Pero si vemos la vida de Jesús no es una sorpresa. Vino a buscar los perdidos con el mensaje de arrepentimiento y el reino de Dios. Por eso, era un predicador móvil, andando por toda la región. Juan el Bautista, que tristemente en esta lectura está en la cárcel, dejaba que la gente venía a él. Jesús, quien vino como cumplimiento de la predicación de Juan, venía a la gente. Mateo muestra esta realidad increíble por su cita de Isaías. “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; 16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.” Mateo escribió su evangelio primeramente para una audiencia judía, entonces incluyó muchas citas de profecía para mostrar que Jesús era el Mesías. En esta, muestra que Jesús vino para alumbrar las tinieblas de maldad, ignorancia, e incredulidad.

Jesús es la luz del mundo porque mostró a la gente el camino de salvación y quitó el poder del pecado sobre nosotros. Predicaba arrepentimiento de corazón, usando la palabra de Dios para convertir incrédulos en creyentes y seguidores. En arrepentimiento dejamos atrás las cosas del mundo y de nuestra carne pecaminosa que nos llevan a la oscuridad. San Pablo dijo en Gálatas, “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas…” Todas estas cosas estaban presentes en Galilea, y están presentes en nuestras comunidades también. Donde hay corazones humanos, hay oscuridad. Por naturaleza, somos perdidos en la sombra de la muerte, la muerte eterna. Personas caminando en la oscuridad no pueden encontrar ni llegar a su destino deseado, ni siquiera verla. Necesitamos la luz.

Por este propósito vino Jesús. No solo para mostrar el camino de Dios, pero para seguirlo perfectamente cuando no pudimos. La declaración que el reino de Dios ha acercado es un arma de doble fila: atemoriza y condena a los que rechazan al Mesías de Dios, pero consuela y salva a los que han recibido la palabra por fe. Es un mensaje que contiene la ley y el evangelio: nos muestra nuestros pecados, y nos muestra nuestro salvador. El predicador con las palabras de la vida eterna empezó su ministerio publico en un lugar inesperado, porque sabía que el pueblo allá lo necesitaba.

Sin embargo, no iba a hacerlo solo. Hoy vemos el llamado a algunos de sus discípulos. Dice la lectura, “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. 21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.” Vemos las debilidades de los discípulos en muchas partes, pero aquí su disposición dejar todo para seguir a Jesús es impresionante. Salieron del trabajo y de su familia. Sabían que lo que ofrecía Jesús sobrepasó una vida de pescadores. Pero Jesús hace una conexión interesante: iban a convertir en pescadores de hombres. Miran como Jesús usa el futuro; no eligió a sus discípulos por sus habilidades de misioneros, sino por gracia. La vida de los discípulos iba a ser una vida de crecimiento en la palabra. Pero un comentario hace una conexión interesante entre sus vidas viejas y el ministerio: “En su nuevo llamamiento también debían ser pacientes y perseverar, sin saber nunca con seguridad cuál iba a ser el resultado de su trabajo.” Me gusta pescar, y pienso que soy más o menos buen pescador. Todavía hay días en que no puedo encontrar ni un pez. Y muchas veces hay que esperar mucho para ver resultados. Entonces, la conexión que hace Jesús aquí es muy aplicable. Llamó a sus discípulos a dejar sus redes físicas y lanzar la red de la Palabra santa.

En el caso de nosotros, Jesús no nos encontró al lado del mar, pero todavía entró en nuestras vidas por el mismo medio: la Palabra. Creemos que la Biblia es la palabra de Dios sobre la Palabra Encarnada, su hijo Jesús. Y sabemos que tiene el poder de cambiar corazones y alumbrar a los que están en la oscuridad del pecado. Un ejemplo clave de eso es la historia de Saulo de Tarso, quien era enemigo de Cristo, pero quien vio la luz de Cristo, se arrepintió, y se convirtió en el misionero más famoso del mundo, San Pablo. De hecho, unas iglesias hoy celebran su conversión, y con razón. Era un hombre que andaba en las tinieblas, totalmente convencido que sus errores eran según la voluntad de Dios, pero Jesús lo buscó y mostró la luz. La revelación de la luz cambió todo para él.

Así es para nosotros también. Cristo nos ha llamado de la oscuridad a su luz. Como explica Juan en la segunda lectura de hoy, después del cambio de justificación viene el cambio en nuestras vidas diarias de santificación. “8 Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. 9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su

hermano, está todavía en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han segado los ojos.” En las tinieblas del mundo, la gente es guiada por el pecado, el celo, el egoísmo, y el odio. En la luz de Jesús, el amor nos guía. Amamos porque él nos amó primero.

La revelación de Jesús como la luz del mundo tiene efectos profundos. Para los israelitas de su tiempo, significó que ya no tuvieron que esperar el Mesías. Su vida y ministerio cumplieron las promesas de los profetas ancianos. Y más que eso, su vida y ministerio mostraron que la promesa de salvación era para todas las naciones, no solo los judíos. La profecía citada de hoy muestra eso claramente. Los gentiles también andaban en tinieblas, y Jesús vino para traer la luz de salvación a ellos.

Además, la luz de Jesús causa cambios personales. ¡Que diferente la vida de los discípulos después de su llamado! De pescadores normales a pescadores de hombres, armados no con redes sino con la Palabra de Dios. O podemos pensar en Saulo, quien fue cambiado totalmente por la luz de Cristo, en nombre, actitud hacia la iglesia, y su propósito en la vida. Pero el cambio aún más profundo para ellos fue su posición en la grey del Buen Pastor. Jesús los trajo desde la oscuridad de perdición en la muerte eterna hasta su luz de la vida eterna. No merecían ese cambio, pero el Salvador los buscó por gracia.

Así era con nosotros también. Somos pecadores con corazones oscuros que quieren evitar la luz y perseguir las cosas de las tinieblas. Pero la luz de Cristo entró en nuestras almas por medio de su Palabra, y nos trajo a su luz brillante. Cada día caminamos en su luz. Y llevamos su promesa de un cielo donde no habrá nada de la oscuridad del pecado ni de la muerte. Dice Apocalipsis 21, “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.” Somos las naciones que han sido salvadas. Andamos en la luz de Cristo ahora y para siempre. Amén

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